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Kubla Khan o el sueño truncado de Xanadú. Coleridge

Por Stelmarch

En 1796 Samuel Taylor Coleridge se encontraba convaleciendo de una enfermedad en una solitaria granja de Exmoor. Acababa de tomar dos granos de opio para calmar sus dolores y se había quedado dormido. Al despertar y en medio de ese ensueño que todavía le provocaba el opio, comenzó a escribir un poema sumido en un éxtasis de inspiración. Llevaba unas cincuenta líneas cuando fue interrumpido por un agente de seguros de una localidad vecina. Coleridge trató por todos los medios de de librarse del intruso, pero no lo consiguió y lo entretuvo casi una hora hablando de finanzas. Al terminar la visita, intentó retomar su visión del legendario mundo de Xanadú, pero ya le fue imposible. Durante muchos años consideró que no valía la pena ser publicado, pero finalmente se publico 20 años después de ser escrito:

KUBLA KHAN

EN Xanadú, Kubla Khan
mandó que levantaran su cúpula señera:
allí donde discurre Alfa, el río sagrado,
por cavernas que nunca ha sondeado el hombre,
hacia una mar que el sol no alcanza nunca.
Dos veces cinco millas de tierra muy feraz
ciñeron de altas torres y murallas:
y había allí jardines con brillo de arroyuelos,
donde, abundoso, el árbol de incienso florecía,
y bosques viejos como las colinas
cercando los rincones de verde soleado.

¡Oh sima de misterio, que se abría
bajo la verde loma, cruzando entre los cedros!
Era un lugar salvaje, tan sacro y hechizado
como el que frecuentara, bajo menguante luna,
una mujer, gimiendo de amor por un espíritu.
Y del abismo hirviente y con fragores
sin fin, cual si la tierra jadeara,
hízose que brotara un agua caudalosa,
entre cuyo manar veloz e intermitente
se enlazaban fragmentos enormes, a manera
de granizo o de mieses que el trillador separa:
y en medio de las rocas danzantes, para siempre,
lanzóse el sacro río.
Cinco millas de sierpe, como en un laberinto,
siguió el sagrado río por valles y collados,
hacia aquellas cavernas que no ha medido el hombre,
y hundióse con fragor en una mar sin vida:
y en medio del estruendo, oyó Kubla, lejanas,
las voces de otros tiempos, augurio de la guerra.

La sombra de la cúpula deliciosa flotaba
encima de las ondas,
y allí se oía aquel rumor mezclado
del agua y las cavernas.
¡Oh, singular, maravillosa fábrica:
sobre heladas cavernas la cúpula de sol!

Un día, en mis ensueños,
una joven con un salterio aparecía
llegaba de Abisinia esa doncella
y pulsaba el salterio;
cantando las montañas de Aboré.
Si revivir lograra en mis entrañas
su música y su canto,
tal fuera mi delicia,
que con la melodía potente y sostenida
alzaría en el aire aquella cúpula,
la cúpula de sol y las cuevas de hielo.
Y cuantos me escucharan las verían
y todos clamarían: «¡Deteneos!
¡Ved sus ojos de llama y su cabello loco!
Tres círculos trazad en torno suyo
y los ojos cerrad con miedo sacro,
pues se nutrió con néctar de las flores
y la leche probó del Paraíso».

Publicado originalmente en
http://red.elaleph.com/caleidoscopio/2009/02/163-samuel-taylor-coleridge-y-el-s.html


Samuel Taylor Coleridge

(Ottey Saint Mary, Gran Bretaña, 1772 - Londres, 1834) Poeta, crítico y filósofo británico. Hijo de un pastor anglicano y huérfano desde su niñez, estudió en el Jesus College de Cambridge, donde trabó amistad con el poeta Robert Southey. Ambos siguieron con entusiasmo los acontecimientos de la Revolución Francesa, hasta el punto de que su fracaso les llevó a planear la fundación de una comunidad regida por principios democráticos, proyecto que nunca llevarían a la práctica. En esta época, Coleridge se casó con Sarah Fricker, aunque en realidad no la amaba, por lo que el matrimonio no fue feliz.

En 1795 conoció a William Wordsworth, relación que se plasmó en la escritura en colaboración de Baladas líricas, de 1798, obra con la que introdujeron el Romanticismo en la literatura inglesa.  

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/coleridge.htm
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articulo | by Dr. Radut