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En la Desposesión

Autor: 
Blas Muñoz
Género: 
Poesía
Tema: 
Otros
Calificación: 
5

por Mar Busquets

El libro muestra una gran profundidad y madurez, así como un minucioso y exhaustivo trabajo léxico y formal.
Está dedicado a José Luís Parra, que creyó en este libro, “in memoriam”, lo cual no deja de ser un gesto muy especial, ya que nos recuerda los vínculos entre poetas y poesía y nos trae a la memoria a este referente, cuya obra está tan viva y presente en la actualidad.
El poeta parte de la propia experiencia de la desposesión como una manera de estar en el mundo, respecto al quehacer poético y a la vida, en palabras de Juan Gelman, que encabezan la primera parte del libro:
“Agarrar las palabras, pisarlas
Y que salgan a otra luz, a otra boca
Que vuelen en la desposesión
Que empiecen otra vez.”
 

La desposesión permite empezar otra vez, de otra manera, es decir, en la desposesión radica toda esperanza y todo renacimiento, y también, por qué no decirlo, todo descubrimiento, de lo otro y de uno mismo.
En este sentido observamos una poética de la desposesión de la palabra, para que esta nazca nueva después de haber llegado al extremo, después de haber jugado con los límites, porque es esa la voluntad de toda poesía; devolver el lenguaje a su estado originario. El poeta explora los límites de la desposesión del sujeto poético: En los límites/ de su pronunciamiento/ naufragan/ las certezas/ y parece/ que tanto da nacer como morir.
El trabajo con el lenguaje es esmerado y exhaustivo y podemos decir que, precisamente por este minucioso quehacer, las palabras aparecen con toda su fuerza y potencia, adquiriendo una dimensión ajustada y clara, que curiosamente nos muestra esa aceptación de la desposesión como un punto de partida que lleva al sujeto poético a afirmarse a sí mismo y a una actitud de resistencia respecto a los límites; los límites del verso, los límites del verbo, los límites de la realidad o de la propia muerte Exactitud y corrección que no van en menoscabo de la expresividad, sino, muy al contrario  elevan a la palabra por encima de la propia significación dotando al poema de una profunda dimensión de significado. De esta manera, la exactitud exalta la fuerza de la palabra ya que, en todo momento, la llave última pasa por la palabra, que es, significante y significado, la materialidad del sonido o de la palabra escrita y la inmaterialidad de la idea a que se sugiere en el poema.
En este sentido me gusta de qué forma se trabajan todos los temas del libro, como son, los límites de la mirada, la libertad  sugerida en el símbolo del vuelo de los pájaros, pájaros pasan, la pregunta por el ser, qué somos, pavor de los límites.
Utiliza un léxico fuerte, con palabras rotundas y contundentes para sugerir, que no nombrar (descombrar nos dice el propio poeta en un verso) lo innombrable, para dibujar las líneas  que describe toda desposesión.
Ya, desde el primer poema, observamos una acumulación de palabras de una gran carga semántica que se concatenan para descifrar el misterio de la mano que escribe, el misterio de la voz. Así, este primer poema comienza diciendo: En el límite herido de la luz / empieza el canto/ y, a continuación, empiezan a aparecer otras palabras de no menos contundencia, y, que, sin embargo, nos parecen nuevas, por esa manera en que están imbricados en el verso y en el poema. Palabras como espesura, signos, desolación, canto, límite herido, confusión.
En este sentido es un logro el uso que se da a la palabra corazón, adquiriendo esta una gran fuerza y no pareciendo banal: /Ese ser ovillado que se oculta /en el refugio irracional/de nuestro corazón.
En la segunda parte me ha parecido muy interesante la idea de la luz y de que saber es sangrar: /Venimos del dolor o del placer/. Aunque son tantas las ideas sugeridas a tenor de la idea principal, tantas la reflexiones que dan lugar a un nuevo posicionamiento a partir de la desposesión, que no podemos ni esbozarlas aquí.
En la tercera parte se habla de la libertad que produce el despojamiento de toda utopía, porque el libro nos habla precisamente de esa vertiginosa caída que implica esta revelación, se acabó la heredad de la utopía. Y es que, este libro es un libro de verdades veladas y reveladas.
El verso final, más que ser un repliegue hacia sí mismo, tras la desposesión, es la afirmación de la ausencia como la única posesión, pero en un tono positivo, ya que, finalmente sí se es dueño de algo, aunque sea de la ausencia, que, al fin y al cabo es una palabra más o menos gozosa.
Y en la desposesión, dueño soy de una ausencia.
 
Sobre Blas Muñoz
Es profesor de Latín. Licenciado en Filología Hispánica. En 1971 obtuvo el Premio Nacional de Poesía «José Antonio Torres». En 1975 fue incluido en la antología Un siglo de poesía en Valencia, de R. Bellveser. Publicó en 1981 Naufragio de Narciso [1971-1973] becado por el Ayuntamiento de Valencia. Ha permanecido luego en silencio poético hasta el año 2007, en el que reinicia su obra literaria. Finaliza entonces La mirada de Jano, Premio de Poesía "Paco Mollá 2008" del Ayuntamiento de Petrer (2009).
En estos últimos años ha sido reconocido con numerosos galardones, entre ellos el Premio "Pedro Antonio de Alarcón" (2008), el Premio "Fray Luis de León" (2010), el Premio "Memorial Bruno Alzola García" (2011) entre otros.

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