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Literatura hispanoamericana

El olvido y los cuatro elementos

Un sueño de nubes blancas me eleva ahora
sobre la llama sagrada del olvido
sintiendo el calor que me derrite por dentro
en este ir y venir de dunas desérticas,

reclamo de lluvia empecinada
que enerva la tierra de flores dormidas,
perseguidas por sombras nocturnas
y abrasados recuerdos que emergen de sus profundidades.

Calificación: 
5

Xirú, de Damián Cabrera

Autor: 
Damián Cabrera
Género: 
Novela
Tema: 
Otros
Calificación: 
5

Por José Vicente Peiró Barco, crítico literario

 

XirúAsunción, Ediciones de la Ura, 2012 (Premio Roque Gaona), 108 páginas.

 

Entre los nuevos jóvenes narradores paraguayos interesantes está Damián Cabrera. Sorprende el que su novela “Xirú” obtuviese un premio literario con prestigiosos ganadores como es el Roque Gaona en 2012, dado que generalmente se solía conceder a figuras veteranas. Cabrera nació en 1984, lo cual demuestra el interés ofrecido por la nueva narrativa paraguaya que ha incorporado elementos como la visión distanciada de la realidad, la pluralidad formal y un tratamiento distinto del espacio del país.

Aunque nació en Asunción, creció en Minga Guazú, en el Alto Paraná, cerca de la fronteriza Ciudad del Este. Publicó su primer libro de cuentos en 2006, con el título de “Sh… horas de contar…”, en el que ya ofrecía trazos del escritor posterior de “Xirú”. Un fragmento de esta novela se publicó en “Felicita Cartonera Ñembyense” y posteriormente en la polémica antología “Los chongos de Roa Bastos”, considerada irreverente y profanadora de la literatura de generaciones anteriores paraguayas. Fue incluido en la antología “Nueva Narrativa Paraguaya” publicada por Santiago Arcos en Buenos Aires. Creó la revista cultural “El Tereré” en 2006 y participa en el seminario cultural “Espacio/Crítica” desde 2010. Es, por tanto, una nueva voz dentro de las letras paraguayas, una aportación rejuvenecedora.

 

Arrimos a un cuento de Eugenio Montejo

Por Lesbia Quintero, escritora venezolana

 

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Dinero y poesía

Por Leo Castillo, escritor colombiano

 

 ¿Qué raro resplandor entraña la poesía que excita la envidia aleve del poder? El hombre con fortuna suele estimar, acaso no sin razón (este es el punto), que nada se halla más allá de su alcance. Conforme a esta presunción edifica en el viento el tinglado de toda suerte de reputaciones a capricho, y el dinero hace de él virtual Proteo en capacidad de revestirse de la gloria mundana que le peta. “Recuerda que todo me está permitido, y contra todos”, advierte Calígula, quien “una vez hizo llamar a palacio a medianoche a tres consulares, que llegaron sobrecogidos de terror. Hízoles colocarse en su teatro, y de pronto se lanzó al escenario con gran estrépito, al ruido de flautas y de sandalias sonoras, con el manto flotante y la túnica de los actores; en seguida ejecutó una danza acompañada de canto y desapareció.” Cuenta Suetonio que “quiso destruir los poemas de Homero, y preguntaba: ‘¿por qué no habría de poder hacer yo lo que hizo Platón, que lo desterró de la República que organizó?’ Poco faltó para que hiciese desaparecer de todas las bibliotecas las obras y retratos de Virgilio y Tito Livio, diciendo: ‘que el uno carecía de ingenio y de saber, y el otro era historiador locuaz e inexacto.’” También que “el autor de una poesía fue quemado por orden suya en el anfiteatro por un verso equívoco.” Cuanto a Séneca (a quien Nerón obligaría a darse muerte) despreciaba Calígula la elegancia y adornos de estilo, tachando sus obras de “tiradas teatrales” y como “arena sin cimientos.” Suetonio declara que entre las frecuentes e injuriosas proclamas de Julio Vindex, propretor de la Galia contra Nerón, “lo que más le ofendió (…) era que le tratasen de mal cantor” y salía preguntando a todos si conocían un artista más grande que él. Poco antes de suicidarse, se le oía exclamar: “¡Qué artista va a perecer conmigo!”

 
  Y Boswell, en su celebérrima Vida del doctor Johnson, a propósito del tratado de Rousseau sobre la desigualdad humana, que Mr. Dempster había opinado que “las ventajas de fortuna y abolengo no significaban nada para el hombre ilustrado.” Y Johnson: “en la sociedad civilizada las ventajas exteriores nos hacen más respetados (…) En la sociedad civilizada el mérito no os servirá tanto como el dinero.” Y proponía este ejercicio: “Salid a la calle, y dad a un hombre una conferencia sobre moral, y a otro un chelín, y ved cuál os brindará mayor respeto”, para concluir con esta amarga confesión: “Cuando andorreaba por las calles de esta ciudad, y era muy pobre, yo era gran defensor de las ventajas de la pobreza; pero al mismo tiempo lamentaba mucho ser pobre.”

Calificación: 
0

La Figura de Cervantes

La figura de Cervantes ha cautivado y fascinado durante siglos a muchos estudiosos, siendo, su obra magna “El Quijote”, razón y devoción en numerosas disciplinas humanísticas. Si ahondamos en su vida, y aún teniendo presente que hay algunos períodos donde todo es borroso y oscuro, nos damos cuenta de que la gran cantidad de experiencias diferentes, junto con la época de mezcolanza de culturas en la que vivió y que, sin duda, ayudó a forjar su variopinto bagaje ideológico, tuvo que ser necesariamente reflejada en “El Quijote”. Pero... ¿quién era Cervantes?

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by Dr. Radut