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En defensa de la palabra, Eduardo Galeano

 

Por Eduardo Galeano

1,

Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien la recibe; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos. Pero “los demás” y “los otros” son términos demasiado vagos; y en tiempos de crisis, tiempos de definición, la ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira. Uno escribe, en realidad, para la gente con cuya suerte, o mala suerte, uno se siente identificado, los malcomidos, los maldormidos, los rebeldes y los humillados de esta tierra, y la mayoría de ellos no sabe leer. Entre la minoría que sabe, ¿cuántos disponen de dinero para comprar libros? ¿Se resuelve esta contradicción proclamando que uno escribe para esa cómoda abstracción llamada “masa”?

2.

No hemos nacido en la luna, no habitamos el séptimo cielo. Tenemos la dicha y la desgracia de pertenecer a una región atormentada del mundo, América Latina, y de vivir un tiempo histórico que golpea duro. Las contradicciones de la sociedad de clases son, aquí, más feroces que en los países ricos. La miseria masiva es el precio que los países pobres pagan para que el seis por ciento de la población mundial pueda consumir impunemente la mitad de la riqueza que el mundo entero genera. Es mucho mayor la distancia, el abismo que en América Latina se abre entre el bienestar de pocos y la desgracia de muchos; y son más salvajes los métodos necesarios para salvaguardar esa distancia.
El desarrollo de una industria restrictiva y dependiente, que aterrizó sobre las viejas estructuras agrarias y mineras sin alterar sus deformaciones esenciales, ha agudizado las contradicciones sociales en lugar de aliviarlas. La habilidad de los políticos tradicionales, expertos en las artes de la seducción y la estafa, resulta hoy insuficiente, anticuada, inútil; el juego populista que permitía otorgar para manipular ya no es posible, o revela su peligroso doble filo.. Las clases y los países dominantes recurren a la maquinaria represiva. ¿De qué otra manera podría sobrevivir sin cambios un sistema social cada vez más parecida a un campo de concentración? ¿Cómo mantener a raya, sin alambradas de púas, a la reciente legión de los malditos? En la medida en que el sistema se siente amenazado por el desarrollo sin tregua de la desocupación, la pobreza y las tensiones sociales y políticas derivadas, se abrevia el espacio disponible para la simulación y los buenos modales: en los suburbios del mundo el sistema revela su verdadero rostro.
¿Por qué no reconocer un cierto mérito de sinceridad en las dictaduras que oprimen, hoy por hoy, a la mayoría de nuestros países? La libertad de los negocios implica, en tiempos de crisis, la prisión de las personas.
Los científicos latinoamericanos emigran, los laboratorios y las universidades no tienen recursos, el “know how” industrial es siempre extranjero y se paga carísimo, pero ¿por qué no reconocer un cierto mérito de creatividad en el desarrollo de una tecnología del terror? América Latina está haciendo inspirados aportes universales en cuanto al desarrollo de métodos de torturas, técnicas del asesinato de personas e ideas, cultivo del silencio, multiplicació n de la impotencia y siembra del miedo.
Quienes queremos trabajar por una literatura que ayude a revelar la voz de los que no tienen voz, ¿cómo podemos actuar en el marco de esta realidad? ¿Podemos hacernos oír en medio de una cultura sorda y muda? Las nuestras son repúblicas del silencio. La pequeña libertad del escritor, ¿no es a veces la prueba de su fracaso? ¿Hasta dónde y hasta quiénes podemos llegar?
Hermosa tarea la de anunciar el mundo de los justos y los libres; digna función la de negar el sistema del hambre y de las jaulas visibles o invisibles. Pero, ¿a cuántos metros tenemos la frontera? ¿Hasta dónde otorgan permiso los dueños del poder?

Tardío y profundo, Paul Celan

Tardío y profundo

Maligna como palabra de oro esta noche comienza.
Comemos las manzanas de los mudos.
Hacemos un trabajo que bien puede dejarse a su fortuna;
en pie permanecemos en el otoño de nuestros tilos, como rojas
banderas pensativas,
como abrasados huéspedes del Sur.
Juramos por Cristo el Nuevo desposar el polvo con el polvo,

Calificación: 
5

El juego en que andamos, Juan Gelman

El juego en que andamos

Calificación: 
5

El jardín botánico, A. Andrés Machí

Calificación: 
5

El efecto de realidad, Roland Barthes

 
Calificación: 
5

Demasiada felicidad, Alice Munro

Autor: 
Alice Munro
Género: 
Relatos
Tema: 
Narrativa
Calificación: 
5

 

Alice Munro es quizá una de las más grandes escritoras vivas, si no la que más: porque sabe conjugar complejidad y sencillez con la misma maestría con la que hace visible la maldad junto a la redención, la penumbra y lo epifánico, y las heridas con la bonheur de vivre.

 

Todos y cada uno de lo cuentos de Demasiada felicidad son realidades ocultas a las que nos asomamos con la conciencia del voyeur. El punto de vista que adopta la narradora está muy cercano al del protagonista. Y si embargo no es mayoritaria la narración en primera persona. Es como si Munro estuviese a la vez detrás y dentro del protagonista, lo que confiere al relato un añadido de inquietud, de  curiosidad, de sensación de estar acechando y no solo de estar asistiendo a una acción. Munro escribe estos relatos de forma elegante, natural, de una técnica refinada y versátil que a la vez es precisa, afilada y pulcra, de una sobriedad y delicadeza en la que lo sereno se vuelve de repente punzante. Muñoz Molina dice de ella que "su relatos contienen novelas enteras".. Leer estos relatos, es encontrarle sentido a la vida. Desde su hondura irónica, tibia y feroz, Alice Munro nos invita a amar la buena literatura o, lo que es lo mismo, a compartir con ella instantes de verdadera dicha.

 

El grito silencioso

grito_Edward Munch

 

El grito silencioso,

José Morán

Es el saber dispuesto de mi templada edad
Quien da su tenue grito. Anudo los retazos, el borde
De lo propio, quedamente, para envolver proyectos
Al ritmo matizado de las horas. Poco más
Que un pensador absorto con las nubes, tutelo la intemperie

Calificación: 
5

Esporas de cordura

Autor: 
María José Pastor
Género: 
Poesía
Tema: 
Otros
Editorial: 
Inst. Estudios Modernistas
Calificación: 
5

Por A.Andrés

 

 

 

 

 

 

 

 

Divertirse, enajenarse
distraerse de sí mismo en la vorágine
de feria y griterío.
Bombardeo de flashes que saturan receptores,
los bloquean ynos duermen.
Anestesia al servicio del consumo,
servil consumo para la anestesia.

Esta desesperación por divertirse
tiene sabor a decadencia,
sociedades vestidas con el lujo,
sordas, ciegas al horror y a las miserias,
sociedades, apenas solidarias,
que se cubren con el velo de la niebla
convertida en fiestas obsesivas,
efímeras y vanas, que nos legan un vacío.

Refugio del tedio en un sistema sin sol,
astros girando en torno al caos,
embebidos de confetis de colores
por los vientos que propician el olvido.

Egos de ritmo encantatorio,
caracoles eroscados en su ombligo
y gusanos que se tornan pelotillas
y que ruedan cual peonzas
y que danzan y danzan sin sosiego
malditos a la espera de ese premio prometido,
cuando exhaustos desfallezcan,
sin ideas.

En Esporas de cordura encontramos pura filosofía, pensamiento y reflexión que refleja el modo de vida actual con gran maestría. Sus versos nos sumergen en ese darse cuenta de lo que nos rodea, la esencia de la vida actual vista con un sentimiento agridulce, con un tono crítico que no juzga, pero muestra desencanto. Y esas esporas de cordura que nos trae la esperanza de nuevo, apostando por una forma distinta desde la revelación, una protesta del alma frente a lo que le rodea.

La muchacha de Catulo

Autor: 
Isabel Barceló
Género: 
Novela
Tema: 
Histórica
Pros : 
Ediciones Evohé
Calificación: 
5

Por Amparo Andrés

 

Lucha interior

Si el hombre encuentra algún placer al recordar las buenas acciones del pasado, cuando cree haber cumplido sus obligaciones,
y no haber violado la sagrada lealtad ni en pacto alguno
haber tomado en vano el numen de los dioses para enganñar a los hombres, muchas alegrías te están reservadas, Catulo, para el resto de tu vida de ese amor no correspondido.
Pues todo el bien que los hombres pueden hacer o decir, tú lo has hecho y dicho.

Odio y amo ¿por qué es así, me preguntas?
No lo sé, pero siento que es así y me atormento.

Gayo Valerio Catulo

 

Xirú, de Damián Cabrera

Autor: 
Damián Cabrera
Género: 
Novela
Tema: 
Otros
Calificación: 
5

Por José Vicente Peiró Barco, crítico literario

 

XirúAsunción, Ediciones de la Ura, 2012 (Premio Roque Gaona), 108 páginas.

 

Entre los nuevos jóvenes narradores paraguayos interesantes está Damián Cabrera. Sorprende el que su novela “Xirú” obtuviese un premio literario con prestigiosos ganadores como es el Roque Gaona en 2012, dado que generalmente se solía conceder a figuras veteranas. Cabrera nació en 1984, lo cual demuestra el interés ofrecido por la nueva narrativa paraguaya que ha incorporado elementos como la visión distanciada de la realidad, la pluralidad formal y un tratamiento distinto del espacio del país.

Aunque nació en Asunción, creció en Minga Guazú, en el Alto Paraná, cerca de la fronteriza Ciudad del Este. Publicó su primer libro de cuentos en 2006, con el título de “Sh… horas de contar…”, en el que ya ofrecía trazos del escritor posterior de “Xirú”. Un fragmento de esta novela se publicó en “Felicita Cartonera Ñembyense” y posteriormente en la polémica antología “Los chongos de Roa Bastos”, considerada irreverente y profanadora de la literatura de generaciones anteriores paraguayas. Fue incluido en la antología “Nueva Narrativa Paraguaya” publicada por Santiago Arcos en Buenos Aires. Creó la revista cultural “El Tereré” en 2006 y participa en el seminario cultural “Espacio/Crítica” desde 2010. Es, por tanto, una nueva voz dentro de las letras paraguayas, una aportación rejuvenecedora.

 

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by Dr. Radut